Testimonios

Creemos que la Palabra de Dios es la que hace la obra en las personas y hemos sido testigos de milagros en las vidas de todas las 17 graduadas del programa.

Aquí puedes conocer la historia de algunas de ellas.

Elizabeth

"Me dio una nueva identidad, un nuevo

valor y me cautivó con su amor y gracia.”

Para mi Casa Gracia ha sido más que una casa de refugio, ha sido el lugar donde aprendí a creer correctamente y a pararme en fe. Ahí encontré el verdadero amor, encontré a quien siempre estuvo conmigo, que entregó su vida por la mía, que cuando fue incapaz de salvarme a mi misma, me salvó. Esa persona es Jesús.

Día a día encontré esperanza, libertad y sanidad de la bulimia, la depresión y la TBC. No sólo encontré una sanidad física sino del alma. Ya no se trataba de cómo yo me veía en el espejo o de lo perfecta que intentara ser en mis propias fuerzas, se trataba de como él me veía y de lo que ya había hecho por mí.

Él cumplió su promesa y me reveló cosas grandes para mi futuro. Me dio una nueva identidad, un nuevo valor y me cautivó con su amor y gracia.

Ahora sé que puedo pelear la batalla porque estoy posicionada desde la victoria, como la hija del Rey, como su princesa.

Andrea

"Puedo decir que soy feliz de verdad y

puedo ver el amor de Dios en todo

lo que me rodea.”

Me llamo Andrea y soy una prueba de que el amor de Dios es capaz de cambiar cualquier vida. Fui abusada sexualmente de niña y viví en una familia disfuncional. Todo esto afectó mi identidad , conocía de Dios pero lo odiaba por todo lo que había pasado. Cuando fui adolescente tomé muy malas decisiones y empecé con adicciones y desórdenes alimenticios.

Terminé sintiéndome más vacía y sin valor al punto de intentar quitarme la vida. Dios me salvó así que decidí entrar a Casa Gracia, un lugar en el que Dios me mostró su amor cada segundo, con cada detalle y persona que estaba ahí.

Por medio de ese lugar Dios me mostró que mi única identidad era ser su hija, y que mi

 

pasado no me definía. Que podía ser libre gracias a su amor incondicional.

Hoy en día, la persona que era antes de tener ese encuentro con Él ya no existe. Puedo decir que soy feliz de verdad y puedo ver el amor de Dios en todo lo que me rodea. Hoy sueño con un futuro, descansando en que Dios tiene lo mejor para mi siempre.

 

Claudia

"Nací para disfrutar de mi relación con Dios y para amar a otros..."

La vida que tengo ahora es una prueba absoluta de que nunca es tarde para que Dios se vuelva el autor de tu historia. Estaba yendo por un camino del que no iba a poder regresar pero Dios literalmente me salvó.

Es por su gracia inmerecida que recibí bendiciones una tras otra. Durante el tiempo en Casa Gracia, pude olvidar mi pasado lleno de culpa y no volver a mirar atrás.

La relación con mi familia se sanó, durante los fines de semana reestablecí la relación con mi hijo y no volví a pisar un casino.

Hoy puedo decir que en Casa Gracia tuve un encuentro con Dios que me cambió para siempre. Toda mi vida pensé que no era bienvenida, que no valía nada y que no encajaba. Pero aquí pude verme, por primera vez, a través del espejo de la verdad el que

me mostró mi verdadera identidad y me dio una vida llena de libertad. Entendí que nací para vivir una vida en abundancia, que soy valiosa y que puedo hacer una diferencia en este mundo. Que nací para disfrutar de mi relación con Dios y para amar a otros.

Sé ahora que soy completamente amada, 100% aceptada, totalmente perdonada y completa en Él.

 

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